Cómo fijar el precio inteligente

Tu primera responsabilidad como vendedor particular de tu vivienda, es el estudio y selección del valor exacto de mercado, es decir, el precio más alto que un comprador preparado está dispuesto y es capaz de pagar en este momento por tu casa.

Debes recordar que los carteles de particulares son muy atractivos para cazadores de gangas que esperan bajar el precio, ya que también están pensando en ahorrarse dinero en comisiones de agentes inmobiliarios. Así pues, prepárate para las negociaciones más duras y las ofertas más ajustadas.

  • Recuerda que tu oferta debe estar en consonancia con las propiedades comparables a la tuya y las tendencias del mercado. No desearás que tu casa languidezca en el mercado, ni tampoco vender a un precio inferior del que podrías haber recibido.
  • No caigas en la trampa de pedir lo que piden el resto de las casas en venta: recuerda que muchas de esas no se están vendiendo.
  • Deberás fijarte en los valores de transacción reales de tu zona o en las propiedades más atractivas, que son las que los compradores querrán visitar primero.

Todo es cuestión de perspectiva.

Si te empeñas en observar los precios de mercado únicamente a través de las «lentes de vendedor» y no consigues a través de las «lentes de comprador», jamás entenderás cómo percibe el mercado un comprador actual. ¿Cómo ve el mercado una persona que realmente quiere comprar? ¿Qué propiedades elegirá visitar primero? ¿Por qué descarta algunas y deja otras para «más adelante»?  ¿Cómo evitar vender barato? ¿Cómo evitar salir a un precio caro que te haga perder visitas que acaban comprando otras casas? ¿Crees que siempre estás a tiempo de bajar el precio con posibilidades de éxito? No hacerse estás preguntas es el error más común de los vendedores particulares. Para quienes no las saben responder, es muy difícil convertir su casa en una de las más deseadas.

Evita alargar el proceso de venta. Averigua cómo poner el precio inteligente a tu propiedad.

Un error común es poner un precio muy alto.

Uno de los errores más comunes y costosos para el vendedor es poner un precio muy alto a su propiedad, pensando que con ello conseguirá vender mejor. Todos queremos vender al mejor precio posible, pero perder de vista el Valor de Mercado puede tener unas consecuencias muy desagradables.

Los precios excesivos suelen ser consecuencia del afecto que sentimos por nuestras casas, afecto que esperamos transmitir, en forma de un precio más elevado, al comprador. Ello, evidentemente, parte de un sentimiento irracional, y los compradores comparan de manera objetiva todas las viviendas en venta, independientemente de qué sientan por ellas sus respectivos vendedores.

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