Sincronización de mercado: ¿es mala idea esperar a septiembre si ya sabes que quieres vender?

El verano ya está aquí y, con él, los días libres, las jornadas de playa y las ganas de disfrutar sin pensar en nada más. Cada año, cientos de propietarios ralentizan sus rutinas y toman una decisión que puede resultar de lo más lógica: esperar a septiembre para poner su vivienda a la venta.

Aunque el año empieza en enero, septiembre siempre ha sido el mes de reinicio por excelencia. 

Se acaban los viajes, llega la vuelta al cole, regresan las agendas y parece que todo el mundo retoma los proyectos que había dejado aparcados durante los meses anteriores.

Pero, ¿funciona igual el mercado inmobiliario? No necesariamente.

En estas fechas surge una pregunta muy habitual entre los propietarios. Y, curiosamente, no es si septiembre es un buen momento para vender, sino si tiene sentido retrasar una operación durante dos o tres meses cuando la decisión de vender ya está tomada.

No tener claro si quieres vender sí es un motivo de espera. El verano… no tanto.

Aunque la lógica es clara. Si en verano hay gente de vacaciones y menos movimiento, lo razonable sería esperar a que todo vuelva a la normalidad. 

En ese punto aparece un concepto interesante: la sincronización de mercado, la tendencia de muchos propietarios a tomar exactamente la misma decisión al mismo tiempo. Y cuando demasiadas personas hacen lo mismo, las ventajas que creen poder obtener se diluyen.

De ahí que la pregunta que deberías estar haciéndote hoy sea, ¿tiene sentido esperar si sabes que en septiembre tu vivienda competirá con muchas más que en julio?

La ilusión del mes perfecto

La mayoría de inmobiliarias de Barakaldo permanecemos abiertas durante los meses de verano. Sí, hace calor. Sí, nos gusta la playa. 

Pero sabemos que el mundo no desaparece porque cierren los colegios. Aunque a veces actuemos como si lo hiciera. 

Septiembre tiene buena fama. Es el mes de los propósitos renovados y de las grandes decisiones.

Mientras julio y agosto se perciben como meses «muertos», septiembre se convierte en una especie de retorno colectivo. 

Pero solo necesitas darte una vuelta por los portales inmobiliarios para comprobar que no hay nada muerto en verano. Hay actividad, nuevos anuncios y operaciones que continúan cerrándose.

Porque en todas las épocas del año existen…

  • Familias que quieren mudarse antes del inicio del curso 
  • Quienes cambian de ciudad por motivos laborales
  • Personas divorciadas en busca de una nueva vida
  • Compradores que terminan contratos de alquiler
  • Inversores que buscan oportunidades antes del último trimestre del año 

Y todos ellos forman parte de la demanda activa que sigue buscando vivienda durante el verano. Quizás la tuya.

A lo que hay que sumar la cantidad de compradores que aprovechan las jornadas intensivas o las vacaciones para dedicar más tiempo a las visitas a inmuebles.

Aun así, muchos propietarios actúan como si esos compradores no existieran y aplazan su decisión de venta hasta después del verano.

No es una mala elección, pero tienes que saber lo que implica y asumirlo. Desplazar la salida al mercado a septiembre va a retrasar todo: desde la generación de contactos, las visitas, las negociaciones y, probablemente, la firma final.

El verdadero riesgo de esperar

No es ningún secreto que la oferta de viviendas en Barakaldo ha descendido mucho en los últimos meses, a pesar del buen momento en el que estamos.

Eso lleva a muchos vendedores a pensar que “todo se vende. En cuanto ponga el piso a la venta, me lo quitarán de las manos”. Y ese pensamiento hace que pasen por alto dos costes que suelen esconderse detrás de la espera.

Por un lado, el coste de la competencia y, por otro, los costes económicos.

El primer caso tiene que ver precisamente con la sincronización de mercado, de la que hablamos antes. Si tu vivienda llega al mercado a la vez que otras que han esperado a que pase el período estival, no siempre vas a salir vencedor de las comparaciones.

Cuando la oferta aumenta, aumentan también:

  • Las viviendas compitiendo por la atención de los compradores. 
  • Los anuncios similares en los portales inmobiliarios. 
  • Las comparaciones entre inmuebles. 
  • La presión para destacar frente a la competencia. 
  • La dificultad para captar visitas durante las primeras semanas. 

El problema no es septiembre. El problema es llegar a septiembre junto con todos los demás.

Solo con que un inmueble tenga algo de lo que el tuyo carece, que el precio esté algo más ajustado o que la zona sea más llamativa, ya te colocas en desventaja.

Quizás estés pensando en tu vivienda, en la cantidad de luz que lo ilumina, la altura, la distribución y tengas claro que eso no va a ser un problema para ti en la pelea por destacar en septiembre.

Pero la sincronización no solo condiciona la competencia entre viviendas. También puede terminar teniendo consecuencias económicas.

Mantener una vivienda durante varios meses no es gratis. Si estás viviendo en ella, puede no tener tanta importancia, pero en un inmueble vacío, acumular facturas puede hacer un agujerito evitable en tu economía.

  • Cuotas de comunidad 
  • Suministros básicos
  • IBI y otros impuestos
  • Posibles derramas extraordinarias
  • Gastos de mantenimiento

A esto hay que añadir un factor menos visible pero igual de importante: el tiempo.

Si una vivienda necesita cuatro o cinco meses para encontrar comprador, retrasar la salida al mercado hasta septiembre puede significar que la operación termine cerrándose a principios del año siguiente. Y eso también puede tener consecuencias fiscales.

Consejos Broker

En Broker vemos esta situación cada verano. Propietarios que quieren vender, pero que se preguntan si merece la pena esperar a septiembre.

La respuesta no siempre es la misma. Pero la pregunta siempre lo es.

¿Están pensando en vender o tienen clara la decisión de venta?

Porque cuando hay dudas, lo interesante es valorar alternativas, analizar la situación y quizás esperar.

Pero cuando está claro que han cerrado una etapa, la pregunta deja de ser si vender y pasa a ser cuándo hacerlo. Y ahí conviene preguntarse si existe una ventaja real en retrasar la salida al mercado.

¿No tienes claro si es tu momento o si sería mejor esperar? Creemos que estas cuestiones pueden arrojar algo de luz.

  • ¿Existe una razón estratégica para retrasar la venta? 
  • ¿Cuánto cuesta mantener la vivienda cada mes? 
  • ¿Cuántos inmuebles similares hay actualmente en tu zona? 
  • ¿Necesitas comprar otra vivienda después de vender? 
  • ¿Qué ocurriría si la operación se retrasara varios meses más? 
  • ¿Qué ventaja obtienes esperando a septiembre?

Si después de responder a estas preguntas sigues teniendo dudas, puedes contactar con nosotros. De esa manera podrás conocer:

Cuánta competencia real tendrá tu vivienda

El valor actual de mercado de tu inmueble

El coste que puede tener retrasar la operación

La documentación necesaria para vender con tranquilidad

La estrategia de comercialización más adecuada para tu caso

Con toda esa información, la decisión resulta mucho más sencilla porque deja de depender de percepciones o costumbres y pasa a apoyarse en datos objetivos. Y esos datos poco tienen que ver con la estación del año o la temperatura, y mucho con que tu vivienda esté bien trabajada.

Cada vivienda, propietario y momento son distintos. Por eso, nuestro trabajo no consiste en hacer lo mismo que hace todo el mundo, sino en elegir el momento que más te beneficia a ti.

Si estás pensando en vender tu vivienda, en Broker podemos ayudarte a analizar tu caso concreto y determinar si tiene sentido esperar o si es mejor empezar a trabajar la venta desde ahora.

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